Analizando el “Dietas a Examen” de Chicote

No soy muy amigo de la televisión, estuve viviendo más de un año en Granada con el TDT sin sintonizar y no es que me haya perdido nada grave ni algo a lo que internet no le dé cobertura. Aún así, ese momento de visionar un programa con su inmediatez y simultaneidad con miles de personas hay que reconocer que tiene un ligero encanto, al cual Twitter le ha añadido una cierta interacción que permite que el español medio se ponga a criticar lo que antes gritaba en el sofá.

Muchas días mientras tuiteaba había sido consciente de que los TT nacionales estaban siempre relacionados con programas de televisión bastante mediocres, de esos donde llevan famosos a promocionar sus productos, o de esos donde personas producto intenta convertirse en famosos.

Ver la TV tuiteando la verdad es que tiene su puntillo

Ver la TV tuiteando la verdad es que tiene su puntillo. Así pasó con #DietasAExamen

Yo que era reticente a compartir ese “directo” en redes sociales, descubrí la semana pasada que puede ser útil. Porque es cierto que hay ciertos programas que no vale la pena ni verlos, pero también es cierto que aunque cada emisión de este estilo derrumba meses de trabajo en divulgación alimentaria, es también una oportunidad para divulgar a nuevas personas y sobre todo para “amortiguar” el daño que se pueda hacer en caso de que sea un mensaje que desinforme.

Así que me lancé a hacer mi primer hilo de Twitter, comentando al minuto el #DietasAExamen de Alberto Chicote. El hilo íntegro, aunque con distintas ramas empieza en este tweet. Aunque todos los de esa noche junto con los de otros compañeros que decidieron aclarar algunas de las cuestiones emitidas se pueden encontrar aquí mismo. Está hecho de tal manera que pueda acompañar el visionado del programa con comentarios regulares.

dietas a examen

No obstante, y para quien no quiera ver mi twitter mientras ve el programa (cosa que comprendo perfectamente), he desatacado algunas de las cuestiones más sensibles de este #DietasAExamen.

Cuestiones a matizar del programa

  1. Demasiada importancia en las kcalorias y el peso.

Durante más de un momento del programa, se evaluaron los platos por su contenido calórico, obviando otras cuestiones más importantes como si se considera un plato saludable o saciante. Este enfoque no es nada recomendable y puede inducir a error.  Puesto que la gente puede pensar que hay que consumir alimentos poco calóricos.

Como hemos dicho alguna vez, no es cuestión de contar kcalorías o nutrientes, esto es más una “distracción” si lo que se quiere alcanzar es una adherencia a largo plazo, además de poder demonizar alimentos que no lo merecen.

2. Metodología que confunde al telespectador

Algunas cuestiones del diseño de los experimentos eran un sinsentido. Chicote se sometió inicialmente a unas pruebas diagnósticas muy exhaustivas para acabar usando en todo el programa únicamente el peso. Se usó el IMC para evaluar a individuos (un indicador que solo es útil en poblaciones), además de centrarse de una manera excesiva en el peso de los pacientes.

Parecía que el programa se iniciaba bien con algunas de las pruebas que mostraban la grasa visceral, pero no se mantuvo durante todo el seguimiento.

Además, el hecho de comparar un único individuo frente a otro hace que sea imposible sacar conclusiones. Más allá de la validez de este experimento (que claramente es nula), la confusión que puede inducir es que la gente confíe en este “amimefuncionismo” o piense que este tipo de diseños son válidos. No podemos juntarnos 5 amigos, que cada uno siga una dieta y extraer conclusiones, porque las diferencias en muestras tan pequeñas se deberán a otras muchas variables.

Cosa muy parecida pasó en el programa de #SuperAlimentos, aunque cabe decir que aquella vez, todo fue de mucha menos calidad. Este hecho fue denunciado por Sergio Espinar en Twitter, al que le ofrecieron participar pero se negó.

3. Nutrición vieja escuela 

El enfoque nutricional que se observó en el programa fue algo clasista. Especialmente por encontrarnos un cambio conductual dietético liderado por una endocrina, para la cual, una dietista-nutricionista ejercía funciones prácticamente de “azafata”, restringidas a medir la cintura durante la grabación.

Al margen de los roles de los terapeutas, la dieta que le ofrecieron a Chicote, así como los argumentos que usaban para rebatir otras dietas, a veces eran algo anticuados, basados principalmente en el “miedo” y no tanto a valorar su diseño.

No obstante a Chicote el fue bien, cabe recordar que las dietas de intercambio dan cierta autonomía, y aunque son algo encorsetadas en la distribución de grupos alimentarios, son una herramienta que a veces puede ser útil. Depende de la persona.

Personalmente me habría gustado encontrar un enfoque más educativo y cualitativo. No tan centrado en “contar” intercambios y que la gente fuese consciente que lo que falla normalmente son las malas elecciones.

4. Se compara frente a dietas mal diseñadas

No había duda que el diseño pretendía señalar a las otras dietas como las “alternativas peores” y así acabaron.

Como contrincantes nos encontramos una dieta cetogénica (una dieta sin hidratos de carbono). Es bastante discutible la idoneidad de esta dieta para pérdida de peso, sobre todo si se compara frente a versiones más “moderadas” como las bajas en hidratos de carbono. Aún así, y pudiendo ser una herramienta a usar, hay que destacar que la pauta que se aplicó a los pacientes estaba diseñada de una manera incomprensible.

No solo se dio un mensaje alarmista sobre el consumo de fruta, sino que además la oferta fue de alimentos se basaba en torreznos, embutidos, jamón york y carne roja.

Si tuviera que realizar por mi parte una dieta cetogénica intentaría que estuviera conformada con alimentos saludables, como son el aguacate, el aceite de oliva, los frutos secos, pescado/carne fresco y huevo principalmente. ¿Por qué embutidos? Innecesario priorizarlos.

También se mostró una dieta Hollywood, basada en unos batidos verdes. No hay mucho que decir de esta dieta sinceramente. Estos planes de choque a base de fruta no vale la pena analizarnos en profundidad.

Además de incluir una vertiente crudivegana (una dieta vegana donde no se pueden cocinar los alimentos), sobre la cuál es complicado de encontrar alguna utilidad extra respecto a una dieta vegana convencional. El hecho de no poder cocinar las legumbres nos deja el germinado como una opción vital y poco práctico para mantenerla en el tiempo. Lo más importante es que sigue sin haber una justificación de peso para no calentar los alimentos más allá de la temperatura de calentamiento que les produce el sol. Podéis ampliar más información en este programa sobre crudiveganismo.

El paso sobre la “dieta alterna” era una aplicación algo extraña del ayuno intermitente, mientras que la dieta paleo fue bastante anecdótica, se centró más en el Paleo-Training. Era más un enfoque exótico que intentar pararse a ver qué aspectos positivos podrían arrojarnos ambas herramientas.

Habría sido muy interesante haber contrastado el proceso de pérdida de peso con otras dietas semejantes pero bien diseñadas que incluyeran:

  • Dieta cetogénica o low-carb.
  • El crudiveganismo
  • El ayuno intermitente
  • La dieta paleo

Pero bien diseñadas, no esos acercamiento que se vieron en el programa.

5. Mensaje ambiguo pero que puede ser positivo

Una de las conclusiones que se arrojan del programa es una especie de “hay que comer de todo” y ” lo que importa es el equilibrio”. Frases que pueden esconder malentendidos, pero que bajo el contexto de #DietasAExamen y viendo el comportamiento de Chicote quedan mucho más claras.

Chicote sigue una dieta que aparentemente es saludable y bien diseñada, no come (que yo recuerde) alimentos insalubres, por lo que dentro de ese contexto el mensaje es aceptable. Nada tiene que ver con el “hay que comer de todo” de la gran Industria Alimentaria, o de uno de sus dogmas calóricos: “la clave es igualar las calorías que se ingieren y se gastan“. Este mensaje esperemos que se entendiera bien.

En definitiva un balance positivo sobre todo teniendo en cuenta la trayectoria. Los anteriores programas de #MitosAlimentarios y #SuperAlimentos fueron muy deficientes en cuanto a rigor y calidad.

Esperemos que en próximos programas se siga mejorando por el bien de los espectadores. Ya que se ha puesto de moda hablar de dietética, al menos que se haga con rigor.

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10 thoughts on “Analizando el “Dietas a Examen” de Chicote

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Coincido en tu análisis. Aunque con lagunas, sobre todo se veía que no había mucho interés en las dietas expuestas excepto en la mediterránea de Chicote, al menos se dejaban entrever algunos conceptos claros básicos, que son los que la población en general necesita para empezar a adherirse. Por cierto, se dejó la nueva Pegan, :-), que lácteos aparte, es como una Mediterránea reconducida.

    Saludos

  3. Yo la verdad que no me quedo con un balance tan positivo. Ya no es que la validez del experimento sea nula por tantas razones que no vale la pena enumerarlas. Pero es que lo que no me queda claro es que el contexto cale en la población de la misma manera que los mensajes cortos que se lanzaron.

    Yo me temo que quienes quieran oír “hay que comer de todo” y “hay que caminar 10k pasos al día”, no pensarán que hay cosas prescindibles e incluso a evitar y que caminar 10000 pasos es un mínimo. ¿Que podría ser peor? Hombre… siempre lo puede ser.

  4. A mi no me gustó nada. La conclusión final que saqué es que puedo hacer cualquier tipo de dieta y perder peso. Incluso con la aberración Hollywood. Los perjudiciales efectos para la salud de determinadas dietas no aparecían claramente por ningún sitio, e incluso decir, como en el de la paleolítica, que el ácido úrico aumenta cuando pasa de 6.0 a 6.1 es de chiste.
    Mal programa, y contraproducente.

  5. Hola Aitor, gracias por el análisis. Soy un recién graduado en D-N. Leo este post y me asombro. Desde primero en la Universidad X (que suele siempre estar bien posicionada en eso de los rankings mundiales) nos han inculcado el modelo de la balanza (Balance Energético = Ingreso – Gasto) como paradigma de la regulación del peso. Por supuesto también nos han explicado muchas más cosas (Fisiología Humana, Bioquímica, Genética, Anatomía, Fisiopatología, etc) pero a la hora de la verdad, es decir, en el momento que toca ponerse delante de una dieta que pautar a alguien o realizar una valoración nutricional y ponderal, lo que ha contado ha sido la archiconocida fórmula GE = GEB * FA. Y esto como el Padrenuestro. (Nos sabemos prácticamente de memoria la ecuación de Harris-Benedict). Dices que calcular el gasto energético es, a día de hoy, muy difícil, con lo que intuyo que esta forma de proceder te parecerá incompleta o, al menos, cuestionable (o sea, que no es tan Padrenuestro…) Me pregunto hasta qué punto, a la hora de poner números en una recomendación que el paciente pueda colgar en la puerta de su nevera, es la herramienta más útil de la que disponemos. Sobre todo teniendo en cuentas guías como ésta http://www.nutricion.org/publicaciones/pdf/Documento-Consenso-FESNAD-SEEDO-Oct2011.pdf , que junto a otras muchas guías y directrices internacionales (sobre todo norteamericanas) describen las evidencias sobre las pérdidas de peso (%) a largo plazo (> 6 meses) de un BALANCE ENERGÉTICO NEGATIVO.
    Te pregunto ¿Es simplemente un modelo que se explica porque es pedagógico y se sintetiza en una fórmula, o es un tema de conflicto de intereses? ¿Es un modelo que debamos abandonar?

  6. Pingback: Fitness en la red (CLXXVII) – CONSEJOS DE SALUD

  7. Pingback: Ceo Bolivia

  8. Como persona totalmente lega (no soy D-N ni nada parecido), y sin haber visto el programa, después de leer los comentarios, tengo la impresión de que el programa se refiere simplemente a “dieta” en el sentido de “dieta para adelgazar”, en el que lo primordial es que tomes menos calorías que las que consumes. Desde ese punto de vista, les importa menos si es “sana” que si es “efectiva”.
    Por cierto, que la gente normal y corriente asocia “dieta” a “lo que comes cuando quieres adelgazar”. Y no suele considerar que lo que come todos los días sea ninguna “dieta”.
    Todo lo demás, te dirán que ellos llevan una dieta sanísima porque es la mediterránea, aunque son más de jamón ibérico, el chorizo de cantimpalo, la tortilla de patata y el pescaíto frito que de la escalivada, el gazpacho o los distintos cocidos (mediterráneo, montañés, etc).

  9. Creo que te gustaría un programa que se llama The bigest loser. Es un programa americano muy americano, en fin, muy exagerado todo, pero es interesante porque en él varias personas con sobrepeso escogen a un dietista/nutricionista (aunque no estoy segura de que todos tengan formación pero bueno) con un plan diferente tanto de alimentación como de ejercicio. Al final de cada semana se ve quien de los concursantes ha perdido más peso, cm de cintura, azucar en sangre, etc.

  10. > Desde primero en la Universidad X (que suele siempre estar bien posicionada
    > en eso de los rankings mundiales)

    Dale mis saludos al profesor Xavier.

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