¿Por qué nadie se pone de acuerdo en nutrición?

A estas alturas la gente está un poco mareada de no saber muy bien qué alimentos son realmente saludables o cuáles debería incorporar a su dieta. Frases como “¡aclaraos ya!” o “lo que decíais ayer ahora es mentira” son casi rutinarias en el mundo la alimentación.

Y es que la información en nutrición muchas veces es contradictoria y no es una excepción encontrarse distintos profesionales que recomiendan dietas y pautas que tienen criterios muy diferentes.

Los motivos de esta controversia son muy dispares, pero es importante comprenderlos para identificar ante qué caso podemos estar y así tengamos más recursos para tomar decisiones.

6 MOTIVOS DE DISCREPANCIA EN NUTRICIÓN

  1. Profesionales sanitarios desactualizados

Este ejemplo es especialmente común entre las profesiones sanitarias. Son el vivo ejemplo de haber recibido una formación en nutrición limitada hace bastantes años sin actualizarse. Además, la manera en la que aprendieron esas pautas fue muy dogmatica, por lo que las adoptaron sin mucho debate ni escepticismo.

Pertenencen a esta familia recomendaciones erróneas como:

Hay que tomar 5 comidas al día”, “El desayuno es la comida más importante del día”, “Hay que seguir una dieta equilibrada con unas proporciones 55-15-30%”, “Las grasas engordan mucho”, “La leche es imprescindible como fuente de calcio”…

Son las consideradas pautas “old school”, salidas directamente desde los libros de texto de la vieja escuela, y que nos indican que ese profesional no ha leído muchos estudios sobre la materia.

Esta desactualización no solo se debe a la falta de renovar los conocimientos sobre la materia, sino que muchas veces es alimentada o mantenida por algunos estamentos a quienes les interesa que se siga transmitiendo ese mensaje.

2. Conflictos de interés con la industria alimentaria

Estos sectores que salen beneficiados del anterior punto, también contribuyen a sesgar la ciencia en ciertas áreas por su propio interés.

Las pautas que hemos citado en la desactualización son una senda perfecta para acabar consumiendo un patrón de dieta convencional. Pensémoslo bien:

Si soy un sanitario que ha aprendido que mi dieta debe estar compuesta principalmente por hidratos de carbono, que el desayuno es realmente importante, y que hay que tomar 5 ingestas diarias, es más que probable que te acabe recomendando galletas para desayunar o merendar.

Si además, existen vinculaciones más que cuestionables desde el punto de vista ético entre ciertas sociedades científicas e industrias alimentarias, la cosa se complica.

Los casos más llamativos en este sentido son los que mantienen a día de hoy los “científicos” que verbalizan el discurso de la industria azucarera, los que contribuyen a perpetuar la idea errónea de que el alcohol es saludable o de que la cerveza es una herramienta útil para hidratarse.

Este entresijo científico se hace con el fin de establecer ciertos comportamientos alimentarios en la sociedad. ¿Cómo es posible que sigamos recomendando desde algunas consultas médicas el consumo de galletas? ¿Cómo es admisible que haya quien siga promoviendo el consumo “moderado” de alcohol? ¿Cómo se puede recomendar un producto para niños con azúcar y grasa de palma?

Ejemplos de cómo la ciencia y algunos sanitarios a veces se ponen al servicio de la industria alimentaria, y no del interés público.

3. Controversia científica. Realmente tenemos dudas.

Afortunadamente, también tenemos debates necesarios y sanos con ciertos alimentos. Lo que debe ser normal en una disciplina científica con madurez.

Suelen ser campos de batalla en los que se va sumando la evidencia hacia un lado u otro. Tenemos varios frentes abiertos: la eterna controversia entre los macronutrientes ¿debemos consumir más proteína? ¿debemos consumir menos grasa? Así como recientes debates que han dado lugar a que el colesterol o las grasas saturadas ya no estén tan criminalizadas, cómo los lácteos desnatados no eran tan buena idea como parecía, o cómo se han redimido ciertos alimentos grasos y calóricos como los frutos secos, aguacate, coco… ahora tan extendidos.

Si hubiera que destacar algún debate entre alimentos de cara al futuro, podríamos decir que la mayor controversia está actualmente con los lácteos y algunos cereales. Encontrando posturas enfrentadas: desde quienes los considera auténticos venenos hasta gente que los ve altamente saludables y recomendables.

En este debate, personalmente me decanto por un consumo ocasional de cereales 100% integrales, así como un consumo opcional de lácteos enteros (a poder ser fermentados). No deben ser ninguno de los grupos la base de la alimentación ni imprescindibles, pero pueden ser buenos complementos de una dieta basada en frutas, verduras y hortalizas. Es un frente todavía abierto pero lo más sensato en este caso parece que es mantenerse fuera de los extremos.

4. Extremismos y fanatismo

Corresponden a esas pautas que la gente acoge como forma de vida y estandarte de lucha. Personas que se identifican con una elección alimentaria y la convierten en su DNI.

En este grupo encontramos una fauna muy diversa: Gente que solo come alimentos crudos, extremismos en algunos veganos que no aceptan higos por sus posibles mosquitos de dentro, sugar-haters que sostienen que la fruta te acerca al médico, personas “paleo” que comen tierra, carne y pescado crudos, personas poco tolerantes que mantienen burlas continuadas a otros modelos de alimentación… En definitiva, casos concretos que no necesariamente invalidan opciones alimentarias que pueden ser saludables y que defienden (haciéndole flaco favor).

  • El mayor enemigo del veganismo es la policía vegana que despierta más rechazo que comprensión hacia su opción dietética.
  • El mayor enemigo de la dieta evolutiva es un paleo-friki aficionado jugando a vivir en el paleolítico.
  • El mayor enemigo de una dieta baja en carbohidratos para ciertas condiciones, es un sugar-hater que rechaza la fruta.
  • El mayor enemigo de la salud pública es un sanitario que busca estudios que justifican sus dogmas.
Equiparar la fruta a un "veneno azucarado" es una práctica extendida entre la comunidad all-sugar-hater.

Equiparar la fruta a un “veneno azucarado” es una práctica extendida entre la comunidad all-sugar-hater. Recordemos que las directrices de salud pública no consideran a la fruta un alimento a limitar.

Estas personas extremistas juegan a prescribir pautas alimentarias desde su prisma de fanatismo. No buscan la evidencia científica objetiva que pueda contribuir a un mayor entendimiento del área, sino a justificar únicamente su postura.

Instrumentalizan la ciencia puesto que solo buscan los resultados que convienen a su visión para así reforzarla. Es fácil detectar a estos prescriptores porque equiparan su definición de estilo de vida o dietético a su definición como personas.

Habría que levantar mucho escepticismo de alguien que se defina como “Aitor Dieta Mediterránea”, o en su perfil tenga adhesiones como “sigo la dieta Dukan” o “Distribuidor de productos Herbalife”.

Nota: Para identificar los extremismos es útil contrastar distintos escenarios en los que esa persona critica la pauta: No es lo mismo estar en contra de la promoción pública del consumo de azúcar, que decir que el azúcar es un veneno que no se debe consumir ni en forma de fruta o bajo ninguna condición. Al igual que criticar la promoción que se ha hecho del alcohol como alimento saludable por parte de la publicidad, no quita que un consumo ocasional sea dietéticamente aceptable.

Un buen profesional sanitario debe distinguir cuándo está ofreciendo un mensaje de estilo de vida, y cuándo una pauta generalizada. No se debe confundir la crítica a una promoción injustificada, con un consumo hedónico y concreto.

5. Otros factores: sostenibilidad, ética, modelos de producción…

Una vez superado el punto de la salud, nos encontramos diferencias entre otras capas más profundas que determinan la prescripción o no de ciertos alimentos.

Recomendar alimentos es una decisión muy responsable, pues implica inculcar en una persona un modelo de consumo que va a repercutir de una manera trascendente en nuestra sociedad. Al fin y al cabo comer es un acto político.

Esto hace que algunos sanitarios, atendiendo a razones deontológicas, consideren otros aspectos en sus pautas. Además, los Dietistas-Nutricionistas estamos moralmente obligados a ello. Un ejercicio ético debería considerar estas otras cuestiones del código deontológico y respetar sus puntos, como es el caso de:

P 4. Ejercerá su profesión con integridad, responsabilidad, honradez, justicia, imparcialidad y dignidad respetando las necesidades y los valores específicos de los individuos.

P 7. Ayudará a paliar las desigualdades en materia de alimentación y nutrición.

Ya sea inquietud del sanitario, o del paciente, esas cuestiones deben de ser tenidas en cuenta. Este ejercicio ético hace que para algunos sanitarios, ciertas opciones dietéticas individuales sean respetadas o no (dependiendo de la deontología del profesional).

Ejemplo para que se entienda mejor: Un Dietista-Nutricionista poco tolerante, quizás no siga el principio 4, y muy probablemente no respete los valores específicos de los individuos que van a su consulta.

Supongamos el caso de un sanitario poco familiarizado con la opción vegetariana o una opción religiosa, es probable que en lugar de centrarse en dar un consejo dietético de calidad e imparcial, se centre en transmitir alarmismo o rechazo ante la misma. Podríamos considerar que este tipo de ejercicio no solo incumple el punto 4, sino también el P 14: “Desarrollará la práctica de la nutrición y la dietética basada en la evidencia científica” porque estaría promoviendo un alarmismo que además no está basado en una justificación científica.

Este aspecto mezcla varios de los motivos del post, porque se concatenan varios factores: El no actualizarse provoca desconocimiento, el desconocimiento provoca rechazo, el rechazo alimenta el odio, y el odio conduce al lado oscuro.

 

Yoda Nutrición

Sostenibilidad

Es un factor crucial que explica el filtro y observaciones que sufren ciertas recomendaciones dietéticas.

Por ejemplo: El kiwi puede ser una fruta saludable, pero quizás un dietista-nutricionista no lo recomiende porque gran parte del kiwi que se comercializa en España viene de Nueva Zelanda y hay alternativas nacionales como el kiwi gallego.

Otro caso es el coco, alimento que se ha puesto de moda los últimos años sobre todo entre el mundo del fitness y tras el “perdón” a las grasas saturadas. Sin embargo, casi todo el coco que se trae a España viene de Indonesia o Tailandia, quizás no se quiera contribuir a ello.

El caso de algunas frutas o frutos secos, es un claro ejemplo de la matización que se quiera dar en el mensaje. Recomendar midiendo las palabras puede ayudar a que la gente compre “kiwi nacional”, “aguacate de motril”, “pistacho nacional” o “almendras de Albacete”, evitando las alternativas de Nueva Zelanda, Perú, Irán y EEUU respectivamente.

6. Evitar malentendidos, midiendo las palabras

Este es un nivel de concreción bastante avanzado, y que desgraciadamente muy pocos profesionales y sanitarios tienen en cuenta. Se trata de decidir qué alimentos pasan tu último filtro en materia de comunicación sopesando que posibles malinterpretaciones pueden llegar a sucederse.

Obviamente, tanto este punto como el anterior, son consideraciones que difícilmente van a tener personas con conflicto de interés, desactualizadas o extremistas.

Los ejemplos citados anteriormente con el kiwi, el aguacate, el pistacho o las almendras pueden ser claramente expuestos y explicados en una consulta dietética personalizada, pero cuando estás divulgando muchas veces los minutos escasean o no se puede iniciar un debate o matización exhaustiva en la tele o radio si se está hablando de otro tema.

Esta decisión salpica a aquellos alimentos que son recomendables en alguna de sus versiones o con ciertas matizaciones, por el posible malentendido que puedan provocar en la ciudadanía.

Recomendar “lácteos” de postre es una pauta controvertida, porque muy probablemente lleve a una decisión poco saludable, puesto que un gran porcentaje de los mismos son azucarados. Es por ello que la recomendación “yogur natural sin azucarar” da mucho menos espacio a la malinterpretación.

“Pan integral” es otra recomendación que hay que medir muy bien cuando usarla, ya que requiere de una larga matización de qué es un pan integral

Otras distinciones necesarias son la “miel cruda” frente a la miel convencional, los “batidos de fruta incluyendo la pulpa y sin azucarar” o “los helados caseros sin azúcar añadido que podemos hacer con pulpa”. Como veis, son mensajes mucho más complejos de transmitir, y que explican que dependiendo del momento a veces se opte por no nombrarlo y no crear confusión.

Si decimos que es saludable desayunar un zumo de naranja, hay muy pocas papeletas de que ese zumo incluya pulpa y no se le añada azúcar. ¿Vale la pena?

Un zumo nunca sustituye a una fruta

La recomendación no se aplica a frutas y verduras. En cambio sí afecta a los zumos comerciales.

Los batidos verdes pueden ser geniales y saludables opciones para tomar más fruta y verdura, pero si los promuevo ¿puedo estar contribuyendo a promocionar la corriente “detox” que lo acoge? ¿Puedo estar sembrando en una persona falsas esperanzas de que ese batido lo va a “depurar”?

Otros ejemplos de paradojas conductuales que suceden en nutrición se han dado cuando la gente no se comporta como esperas, hay casos documentados como con las estatinas, los productos light o las comidas entre horas. Y es que dar recomendaciones de salud pública es mucho más complejo que estudiar la composición de los alimentos, ya que las personas en el mundo real toman decisiones difíciles de predecir.

¿Cómo identificar recomendaciones dietéticas robustas?

Todo este post puede sernos útil para distinguir una recomendación correcta de una sesgada. Este proceso nos llevaría necesariamente a preguntarnos:

  • ¿Este profesional está actualizado?
  • ¿Tiene un conflicto de interés o sale beneficiado por prescribir esa pauta?
  • ¿Tiene la suficiente formación científica para abordar controversias, avances y nueva información en la materia?
  • ¿Su discurso se guía por motivaciones tales como el odio, rechazo, fanatismo a algo?
  • ¿Considera otras necesidades o inquietudes que pueda yo tener?
  • ¿Tiene en cuenta los posibles malentendidos que pueda generar esa prescripción?

Como se puede observar, la decisión de qué nombramos y qué recomendamos en dietética y nutrición tiene una gran trascendencia y es por ello por lo que no se pueden hacer a la ligera ni por personas sin formación.

Las prescripciones de alimentos impactan en nuestra salud y nuestro entorno, no es un juego ni una afición con la que bromear.

31 thoughts on “¿Por qué nadie se pone de acuerdo en nutrición?

  1. No es por nada, pero ya era hora de que volvieras a subir alguna entrada como las de antaño. Post que servirá para dar un poco de luz a este mundo de la nutrición tan crispado.
    Un saludo.

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Gracias por el artículo. Muy informativo. Y si me permites te haré un comentario (anecdótico; espero que no te moleste) al hilo de esta frase: “Recomendar midiendo las palabras puede ayudar a que la gente compre “kiwi nacional”, “aguacate de motril”, “pistacho nacional” o “almendras de Albacete”, evitando as alternativas de Nueva Zelanda, Perú, Irán y EEUU respectivamente.”

    ¿Y cómo lo hacéis con las legumbres? Hace aproximadamente un año que incrementé el consumo de legumbres y todavía no he encontrado una tienda de mi barrio que me venda legumbres que no sean de Australia, Estados Unidos ….. de la otra punta del mundo, vaya.

    • Hola Bego, yo las encuentro sólo en grandes superficies, me da rabia y más de una vez se lo he dicho a mi tendero.

      -No te voy a comprar legumbres que sean de USA o Canada.

      Imagino que le dará lo mismo, aún no somos demasiados los que nos ponemos un pelin serios con comprar. Poco a poco.

    • Procuro comprar legumbres, además de otros alimentos atendiendo a la soberanía alimentaria. En mi ciudad, Alicante, hay una despensa que se provee de estos alimentos y otros artículos que en su mayoría son nacionales. Busca, indaga, como hice yo en su día, seguro que encuentras lo que quieres. Cada vez hay más establecimientos de este tipo. Incluso sé de otra empresa que surte a domicilio o lugar de trabajo. Suerte

    • Hola Bego,
      En España hay muchísima legumbre nacional, simplemente hay que adquirirla en lugar de en supermercados en tiendas donde se pueda comprar a granel. No me parece algo especialmente complicado de conseguir. Ya verás como encuentras.

      Además, que como duran mucho tiempo con ir una vez al trimestre te vale 😉

  4. Buen articulo, la verdad que la “old school” de la nutrición da miedo y como se cierran en banda a sus ideas de hace mil años.

    Solo un apunte que seguro que conoces pero que muchas veces lo dejamos pasar jejeje

    La dieta que sigen los veganos es la dieta vegetariana o vegetariana extricta si queremos dar más enfasis en diferenciarla de la ovo-lactea-vegetariana.

    Pero el veganismo no es una dieta. Los veganos, ademas de veganos son vegetarianos.

    Creo que en el caso de la nutrión y más si tiene que ver con la desinformación tendriamos que llamar a las cosas por su nombre, que un poco de eso va el articulo tambien 🙂

    Muy buen articulo, gracias por aunar casi todos los males jejeje.

    • Los veganos no son vegetarianos ni pueden serlo. El vegetarianismo acepta explícitamente el consumo de lácteos y huevos, por definición. El veganismo rechaza que los demás animales sean usados para fines humanos; lo cual incluye no usarlos de alimento. Por tanto, es lógicamente imposible que un vegano sea vegetariano. Es una contradicción en los términos.

  5. Yo veo dos razones más: dependiendo de las necesidades y objetivos de las personas la nutrición óptima debe ser diferente y no todos los alimentos sientan igual a todas las personas

  6. Pingback: La técnica del ajo (Parte 2) | PalmerasDeFruta

  7. Hola Aitor,

    muy interesante tu artículo. En la sociedad española es realmente complicado realizar una divulgación con amplio alcance cuando la opinión de un famoso vale mucho más que la de un profesional. En este punto tienen mucho que ver tanto los medios de comunicación como la forma de divulgar que tienen los profesionales.

    Hay un punto que no me queda nada claro que es el de saber si un profesional está actualizado. ¿Cómo lo medimos? ¿Tiene publicaciones realizadas? ¿”Twitea” cada nuevo estudio publicado que reafirma su posicionamiento y omite el resto? ¿Recibe formaciones en universidades de prestigio internacional? ¿Es ponente en universidades de prestigio internacional? ¿Trabaja en un hospital público y ve cientos de pacientes a la semana? ¿Trabaja en un equipo multidisciplinar viendo cientos de pacientes a la semana? ¿Se pasa muchas horas en redes sociales? El término de profesional desactualizado se utiliza muy a la ligera y diferencia “al buen” del “mal profesional” con un criterio personal.

    Si me permites, añadiría también otros factores para que un usuario avanzado pueda evaluar la calidad de un divulgador:

    – ¿De dónde vienen sus ingresos? ¿Consigue un beneficio económico de su “comunicación desinteresada? ¿Obtiene ingresos vendiendo sus conocimientos en libros, formaciones a nutricionistas “desactualizados”?

    – ¿Es un divulgador a golpe de “pubmed”? ¿Un estudio de hace 50 años, realizado con método y rigurosidad es menos válido que un estudio actual? ¿Hoy digo que las dietas bajas en hidratos son muy malas pero mañana que una dieta baja en hidratos no tiene mejor resultado que una dieta “estándar”?

    – ¿Ha realizado y publicado estudios? ¿Ha trabajado o investigado en universidades extranjeras de prestigio? ¿Conoce la dificultad de realizar estudios y la calidad de la información que se obtiene de los mismos? ¿Sabe si es extrapolable un estudio realizado en Texas con un grupo obeso a los habitantes de Vitoria?

    – ¿Qué experiencia profesional en educación nutricional, consulta, realización de políticas públicas, investigación… tiene? ¿Consigue resultados destacables con sus pacientes, en las medidas públicas que propone, publicando en revistas de prestigio…? ¿Es aplicable su comunicación a “la vida real”?

    – ¿Qué experiencia tiene reeducando los hábitos de las personas? ¿Vale lo mismo la opinión de una persona sin experiencia con pacientes que una persona que ha estado 10 años trabajando en consulta o en hospitales?

    Creo que las redes sociales e Internet han democratizado el acceso a la información a las personas con interés, pero dificultan la emisión de un mensaje claro que pueda ser comprendido ampliamente por la sociedad. Creo que vale mucho más que la población conozca y entienda “en método del plato” que discusiones sin salida sobre si debemos comer más o menos cereales/legumbres/verduras/carne/pescado/etc.

    Felicidades por tus energías renovadas y un saludo!

  8. Discúlpame, Aitor. Me gustaría exponer una aclaración conceptual, con tu permiso.

    La “policía vegana” no existe. A no ser que te refieras a una vegana que forme parte de las fuerzas de seguridad del Estado.

    Los veganos no difunden una “opción dietética”. Los veganos difunden un ideal moral o un principio ético: que los animales no humanos no deben ser utilizados para fines humanos. Esto implica que necesariamente no debemos usar a los animales de comida. Pero esto es lo mismo que señalar que aceptar el feminismo implica que no debemos violar a las mujeres. Así, el veganismo no es una opción dietética, igual que el feminismo no es una preferencia sexual.

    Si a lo que nos queremos referir es a una dieta vegetal, completamente vegetal, podemos decir sin más ´dieta vegetal´, para referirnos sólo al contenido. Esto es, que no incluye sustancias de origen animal. Creo que se entiende bien, aunque sea una expresión de tipo coloquial. Pero si insistimos en hablar de ´dieta vegana´ como sinónimo de dieta vegetal, al menos considero que estaría bien aclarar, y tener presente, que el veganismo no es un tipo de dieta ni una preferencia dietética.

    No sólo los veganos llevan una dieta vegetal, aunque sean los veganos mayoritariamente quienes se alimentan de esa forma. Hay gente que no come en su dieta lo que procede de otros animales por motivos distintos a los del principio del veganismo. Por ejemplo, a la persona que aparece mencionada en el artículo sobre la controversia de los higos. Por lo que veo, su objeción no era contra la explotación animal —que es precisamente sobre lo que trata el veganismo— sino contra el *sufrimiento*. No veo que mencione siquiera al veganismo o a los veganos. De hecho, sólo menciona a los “antiespecistas”. Así que puedo suponer que su pensamiento no se basa en el veganismo sino más bien en el utilitarismo. Hay utilitaristas que rechazan el especismo y dejan de consumir animales porque intentan “reducir el sufrimiento” en el mundo, incluyendo el sufrimiento de los animales no humanos, pero no aceptan el veganismo como principio ético. Sólo sucede que como su dieta, y su consumo en general, evita el uso de otros animales, entonces se autodenominan ´veganos´; pero no lo serían de acuerdo al significado original del veganismo.

    Sé que todo esto puede sonar algo complicado a quien no esté familiarizado con el tema. Sé que hay desconocimiento y confusión sobre el significado del veganismo y sobre los términos que he señalado. Pero esto no justifica que nosotros imitemos esa falta de rigor al expresarnos, y he pensado que podría ser bueno intentar aportar al menos un poco de claridad al respecto.

    Retomando el título de la entrada, planteo la tesis de que quizás la gente no se pone de acuerdo, en general, debido en parte a que usa las palabras arbitrariamente en lugar de respetar un significado objetivo y universal asociado a ellas.

    • Hola Luis,

      Creo que o no has entendido el uso de ese ejemplo, o has leído muy poco Mi Dieta Cojea, que has preferido extrapolar esa parte del texto a un colectivo para darte por atacado, o lo más probable: las 3 cosas juntas.

      Si te das cuenta, ese fragmento forma parte de una enumeración de “personas extremistas” (al igual que he hecho con el paleo, el hater y el sanitario.

      Habla de UN vegano extremista, señalándolo como un enemigo de la propia filosofía.

      ¿Me van a responder también los sanitarios explicándome lo que es la medicina o los paleos lo que es la dieta paleo?

      Creo sinceramente que has preferido ver un ataque inexistente. Y estoy completamente convencido porque me vienes a hablar de significados de veganismo, de terminología… Te invito a que le eches un vistazo a este post:
      http://www.dimequecomes.com/2016/02/carta-abierta-la-policia-vegana.html

      Y a esta conferencia, en la que verá que todo esto no me resulta ni “complicado” ni “confuso”.

      Para que te des cuenta de que no hay ataque, y que tu susceptibilidad es la que ha provocado ese comentario.

      • Hola, Aitor. Se me debió olvidar señalar la casilla de notificaciones y no había visto tu comentario hasta ahora que me acordé de revisar la entrada.

        Antes de nada, debo decir que yo no me he dado por atacado, ni he dicho que hayas atacado a nadie en tu artículo. No veo nada de eso en mi comentario. Tal vez eres tú a quien le ha parecido ver un supuesto ataque en lo que digo. Si bien, yo no realizo ninguna clase de alusión personal ofensiva o despectiva sobre nadie. Creo que tu respuesta es quizás un tanto inadecuada respecto de mis palabras, o eso me parece al menos.

        Lo único que yo pretendí fue señalar una aclaración sobre el uso de los términos. En concreto sobre el uso del término ´veganismo´. Nada más. De hecho, mis palabras ni siquiera van dirigidas a ti específicamente sino que hablo en general sobre la forma en que usamos los términos y los conceptos a los que hacen referencia. Claro que yo no soy lingüista ni filólogo, y mi interés no se centra en las palabra en sí mismas, sino que lo que me importa es la identificación de los conceptos a las que estarían asociadas.

        Conozco la charla que enlazas; en general suelo atender a tu trabajo y te considero una referencia como nutricionista. Sin embargo, esto no quita que yo no esté de acuerdo con la forma en que usas determinados términos. Cuando dices, por ejemplo, que aunque tú no seas vegano sí puedes “comer vegano” un día. No es un tipo de terminología que sea exclusiva en ti, por supuesto, sino que mucha gente se expresa del mismo modo. Pero yo esto lo considero erróneo, por una serie de razones, y mi intención era manifestar y explicar por qué lo considero así. De la misma manera que tampoco estoy de acuerdo con decir que alguien es “omnívoro” por incluir productos de origen animal en su dieta. Omnívoros somos todos, por fisiología. Es una condición biológica del organismo; no un tipo de dieta.

        Como intenté señalar anteriormente, esa persona a la que calificas de vegana, no tiene por qué ser vegana. No se identifica como tal ni hace mención al veganismo. De hecho, es probable que no lo sea. O quizás sí. Pero el caso es que sus palabras no tienen relación con el veganismo. Así lo explique, y no creo que haya necesidad de repetirlo.

        Podré estar en lo cierto o podré estar equivocado en lo que digo. Pero estoy convencido de que esto no tiene que ver con “atacar” a nadie, ni nada que ver con ataques personales de ninguna clase. Obviamente considero que mi propuesta sobre el uso de los términos, en relación con los conceptos que referencian, es la adecuada, por respetar la lógica y el uso establecido de los términos, ya sea por tradición o por definición. Sea como fuere, creí que podía hablar sobre ello civilizadamente en este foro. También puede ser que me equivoque sobre todo esto.

        Por cierto, yo no pienso que haya personas extremistas. Estoy de acuerdo en que puede haber ideas o actitudes, que podrían ser calificados de ´extremistas´; aunque se trata de un término relativo. Pero me parece dudoso que persona como tal sea extremista por naturaleza. Mi postura es que hacemos bien en analizar las ideas y las acciones de las personas; pero que no deberíamos juzgar a las personas como tales.

        Bueno, lamento que te haya disgustado mi comentario. No estaba en mi propósito el molestar a nadie, ni fomentar una polémica, sino únicamente manifestar una aclaración. Trataré de revisar y mejorar mi manera de expresarme.

        Un saludo.

  9. Hola Aitor,

    Respecto a recomendar alimentos que puedan venir de otros países o de largas distancias (gracias por la mención del Kiwi), creo que no aparece nada escrito en el código deontológico del dietista-nutricionista al respecto.

    Y si es así, habría que incluir la promoción de todos los alimentos que puedan venir de un radio mayor de ¿300 km? ¿600? ¿1000?

    Copio y pego de http://agrodiariohuelva.es/2015/08/24/el-kiwi-encabeza-las-importaciones-espanolas-de-fruta-fresca-y-la-judia-el-de-las-hortalizas/

    —————————-
    En el capítulo de las frutas, el kiwi con 84 millones de euros (11,54%), la manzana con 79 millones (-16,51%) y el plátano con 75 millones (+5,34%), son las primeras frutas importadas por España. Cabe destacar el fuerte crecimiento del aguacate 46 millones de euros (+52%), arándano 33 millones (+44%), mango 34 millones (+35,51%) y sandía 22 millones (+69%).

    En el capítulo de las hortalizas, la judía pasa a ser el primer producto por valor de importación, que asciende a 85 millones de euros, con un crecimiento del 31%, le sigue la patata con un valor de 76 millones de euros, observándose una caída del 27%, mientras crece su volumen que totaliza 428.822 toneladas (+9,90%). Crecen también fuertemente las importaciones de pimiento, 22 millones de euros (+38%), tomate 23 millones de euros (+85%). Caen las importaciones de cebolla y ajo.
    ——————————-

    ¿Dejamos de divulgar o fomentar el consumo de aquellos productos saludables, con evidencia científica detrás, que puedan venir de países extranjeros? ¿Y si esto hace que se consuman más y que los productores locales lo incluyan? ¿Y si estos alimentos importados “saben mejor” o son variedades diferentes?

    Otra duda que hemos tenido internamente, ¿qué hacemos con las economías que no pueden costear los alimentos locales cuando su precio es mucho más alto que los importados?

    Siguiendo esta política de divulgación, es posible que no tuviéramos hoy en día aguacates o mangos de producción local.

    Por contraposición a esta tesis, ¿debemos estar los dietistas-nutricionistas en contra de la exportación de los alimentos “made in Spain”?

    Gracias por compartir tus opiniones. Un saludo!

  10. Tengo una duda que me corroe. Hablas de cereales 100% integrales. Desde los 6 meses? Haciendo BLW? Hay qien habla de que impide la absorción de hierro y calcioo quien dice que es dañino para el intestino de los bebés. Gracias!

  11. «las personas en el mundo real toman decisiones difíciles de predecir.» Algún psicólogo quizá discreparía de esto =b

    Bromas a parte, esta es una cuestión realmente importante y creo que clave para comprender por qué en nutrición hay tanto desacuerdo. O apariencia de desacuerdo, que también podría ser (al final, con sus diferencias, la mayoría de guías siguen unos principios similares, aunque puedo estar equivocado).

    Como cualquier disciplina que quiera basarse en el método científico, la nutrición se debe a un control lo mejor posible de las variables que estudia. Cuando un discurso está motivado por algo más que la evidencia en el campo, ya sea experimental o empírica, resulta mucho más sencillo: el mensaje se acopla a X interés (tradicionalismo, dollar, dollar bill, y’all, radicalismo…). Por contra, cuando las directrices se basan en conclusiones extraídas de estudios, la cosa se complica. Porque esos estudios tratan con una de las variables más complejas que uno puede encontrarse: la conducta humana.

    Mayor complejidad de las variables implica mayor probabilidad de error. Esto, sumado a otros requisitos deseables en un estudio que desee obtener conclusiones robustas (intervención, largo plazo, muestra, etc.), aumenta la dificultad de interpretación y extrapolación de forma exponencial. Mi opinión, claro. Por eso encuentro comprensible que incluso entre los profesionales modélicos haya desacuerdo.

    No me cabe duda de que el consenso total no es posible (como no lo es en ningún campo completamente), pero sí se puede avanzar hacia él con ética, rigor y un sano escepticismo. Y te felicito porque como divulgador y profesional me pareces un ejemplo de las tres.

  12. Lo primero felicitarte por el artículo y por tu actividad como divulgador.

    Antes de nada comentar que el principal problema para comer bien lo pone la industria alimentaria y su conflicto de intereses.

    Querría hacer algunas reflexiones por si te pueden interesar de alguien que se dedica a la docencia (F.P, industrias alimentarias)n a alumnos, normalmente mayores de edad, con pautas alimentarias ya establecidas de casa y poca información nutricional.

    La mayor parte de lo que dices es cierto, pero creo que la propia naturaleza del punto3, la controversia científica es algo que hace mucho daño. Me explico durante muchos años se tomó la pirámide alimentaria, el 55-30-15, las cinco comidas al día, etc. como verdades irrefutables, duraderas.
    La actual avalancha informativa hace que a la gente le lleguen datos nutricionales de fuentes muy variadas, en ocasiones contrarias o cuando menos creando dudas razonables, ¿cómo le explicas a alguien que ese estudio que se cita en un periódico generalista es, desde su mismo diseño, poco válido, con conclusiones poco sólidas, pero que genera un gran titular?

    Esta dispersión de la información y la variedad de datos hace que sea necesario tener formación previa por lo que es difícil que la gente pueda distinguir entre dos informaciones que aparentemente se contradicen.

    A esto debes sumarle el propio talibanismo de muchos divulgadores en temas de nutrición que, creo yo, en aras de lanzar mensajes muy contundentes emplean un lenguaje muy agresivo. Lo citas en el texto pero creo que te quedas corto: ” el pan blanco es comida basura”, ” el azúcar es veneno” ” la carne roja mata” y otras aseveraciones por el estilo que uno lee en cuentas de twitter y blogs de nutrición, lejos de impactar al público, de puro tremendistas lo dejan frío. Es el típico “… a ver si todo va a ser malo ahora…” que me dicen en mi entorno constantemente.
    Se lanzan estudios en Pubmed como si fueran torpedos a la línea de flotación del interlocutor, ya que algunos divulgadores utilizan esos estudios para hacer un cherry picking de libro.

    No me enrollo más, solo quería que supieses que desde mi bando ( Persona con estudios interesada en el tema que rebota hacia otros lo aprendido con vosotros) hay algunas cosas que son imputables a la propia divulgación nutricional.

    Un saludo.

  13. Pingback: Ceo Bolivia

  14. Pingback: Fitness en la red (CLXXVI) | Te Apetece

  15. Hoy, sin ir más lejos, en el programa de las mañanas de rne entrevistaron a un nutricionista responsable de un área de obesidad de la UE (no se exactamente el cargo pero quien quiera puede buscar el audio) y aconsejaba a una mujer no cenar fruta, porque al comer también por la mañana y mediodía era demasiada fruta y la fruta es azucar y mucha al final era como un dulce…
    Si un experto en obesidad dice esto, yo ya me callo.

  16. Hola, Aitor. He estado viendo varios vídeos tuyos y leyendo los artículos de este blog. He de agradecerte todo lo que haces para arrojar luz a estas cuestiones tan confusas. Al final no todo es tan complicado, pero como la confusión que introducen los medios de difusión/confusión es tanta, uno ya no sabe qué creer y pensar.

    Permíteme, si eres tan amable, exponer una duda no relacionada directamente con el artículo. Te agradecería mucho tu opinión de experto.

    Verás, en un par de análisis de sangre recientes me ha salido una glucosa de 100 y de 105. El médico me dijo que tal vez sea pre-diabético. El caso es que esto me resulta algo curioso porque tengo un aparato de medir la glucosa (se la mido a mi madre, a la que le han sacado diabetes a sus 91 años) y, cuando la mido, nunca pasa de 90 o 92. ¿Podría ser lo mío “diabetes de bata blanca”? Te lo digo porque no puedo evitar ponerme nervioso cuando entro a la consulta médica. ¿Repercute en los índices de glucosa la tensión o los nervios?

    Pero voy a la duda principal. Recientemente he leído que el vinagre de manzana puede bajar significativamente los niveles de glucosa en sangre. Pues bien, durante unos días lo he probado para ver si era o no cierto. Y lo que puedo asegurar es que siempre que tomo una cucharada de este vinagre (disuelta en un vaso de agua), nunca me sale más de 85 de azúcar. A veces, menos (82, 79…).
    Mi consulta es: ¿es seguro o sano tomar una o dos cucharadas de vinagre al día (disueltas en agua, claro)? ¿Tiene contraindicaciones probables o conocidas?

    Lo dicho, felicidades por tu gran labor.
    (Por cierto, soy de Casas de Ves, un pueblo de Albacete. Tal vez te suene).

    Gracias de antemano.
    Saludos.

  17. Gracias por los consejos finales, entré a este artículo porque hoy justamente buscaba que tipos de alimentos comer antes de entrenar y encontraba todas opiniones distintas.
    Al final será analizar cada una de ellas y ver cual es la más adecuada.

  18. Pingback: ¡NO FRENES! HAZTE IMPARABLE | Misión Fitness

  19. Cada persona tiene su metabolismo y su manera de ingerir los alimentos. Al igual, cada nutricionista puede aplicarte un criterio que puede ser más adecuado para ti.

    Es un tema ambiguo y por eso, siempre es recomendable ir a varios nutricionistas y elegir el que más pueda adaptarse a las necesidades buscadas

Deja tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s